10 agosto 2008

La vista atrás

Repasando la trayectoria que ha seguido este blog a lo largo de sus ya mas de dos años de existencia me doy cuenta del cambio que ha sufrido mi forma de escribir en él. Cuando empecé dedicaba bastante mas tiempo, escribía de todo y de todos, pero sobre todo, escribía con mucha menos sinceridad. Era mucho mas objetivo y mas 'políticamente correcto'.
Supongo que con el tiempo se van agotando los temas o, mas posiblemente, se va agotando el ingenio y uno se vuelve mucho mas radical.
También influye de forma decisiva el dejar de ser un personaje totalmente anónimo a pasar a ser alguien al que algunos ya conocen (afortunadamente no muchos). ¿Cómo se puede escribir con el corazón cuando la cabeza te hace plantearte qué pensarán los que saben quién eres?.
Sé muy bien lo que no soy. No soy analista de fútbol, no soy un experto en la categoría ni en las cuentas del Granada, ni en los tejemanejes que puedan o no cocerse dentro del club, no soy ni siquiera un cronista, un escritor o un columnista.
Eso sí, estoy deseando que comience la temporada para volver a escribir cuanto se me antoje. Ojalá podamos disfrutar de muchos triunfos que llenen este blog de artículos plagados de buen rollo. Ojalá queden pronto solucionados de forma definitiva los acercamientos, las integraciones, los Marsás, los Ruices y demás carajas y el año que viene, por estas fechas, podamos echar otra vez la vista atrás, pero esta vez desde una plaza en la 2ª División.

1 comentario:

Emilio Ruiz dijo...

Querido amigo, si que es verdad que a veces querría uno ser anónimo para poder opinar sin el miedo a herir a alguien. Sin embargo, siempre hay que procurar decir las cosas con el máximo respeto y así nunca nadie bienintencionado, podrá enfadarse con uno. La disparidad de opiniones, no debe de ser motivo de riña, si no mas bien al contrario, pero es evidente que hay cosas, que a según quien, que es mejor ocultar. Por poner un ejemplo, es lógico que un aficionado culé y un merengue, nunca se pongan de acuerdo en que equipo es el mejor, pero siempre que se discuta con respeto y educación, no habrá ningún problema, sin necesidad de que ninguno de su brazo a torcer.

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