05 marzo 2007

Victoria de carácter

Parece mentira cómo dos resultados idénticos pueden dejar tan distinto sabor de boca.
Si hace apenas un par de semanas abandonábamos el Estadio con cara de pocos amigos tras la victoria por la mínima frente al Villanovense, esta semana salíamos del campo con la satisfacción de haber ganado un partido. ¿Cuál es la diferencia si en ambos partidos se ganó y en ambos el resultado fué de 1-0?.
La respuesta es de lo mas sencilla: la actitud de los jugadores.
El partido frente al Villanovense, mas que un partido para abandonar la zona baja de la tabla parecía un partidillo de entrenamiento, con los jugadores rojiblancos deambulando por el campo, apenas andando, sin querer tocar el balón y mucho menos asumir alguna responsabilidad.
Ayer lo que vimos fue otra cosa. Jugando frente al Melilla y frente al árbitro y con Colorado expulsado injustamente apenas un minuto antes de que finalizase la primera parte, pero eso sí, con coraje.
El encuentro comenzó como casi siempre, unos pocos minutos de fútbol 'aceptable' y otros muchos de patio de colegio. El Granada no se acercaba a la portería contraria y la grada empezaba a impacientarse. Pero cuando empezaban a sonar los primeros pitos (afortunadamente no demasiado extendidos esta vez), vino el árbitro y, sin pedírselo, nos trajo la motivación necesaria para encarar el encuentro con otra cara.
La expulsión de Colorado con roja directa por una entrada en el centro del campo ya agotada la primera parte, no sólo fué excesivamente rigurosa e injusta, rozando la desvergüenza, sino que fué como un red bull para la afición, cuerpo técnico y jugadores.
El equipo salió en el segundo tiempo a comerse el balón y la afición a comerse al árbitro. De esta forma llegaría el golazo de Palacios nada mas comenzar el segundo tiempo, ejecutando de forma magistral una falta que se coló por la escuadra. Ni jugando contra once, ni jugando contra doce. Ayer el Granada era una máquina de presionar y un auténtico cerrojo atrás.
Es cierto que no se crearon apenas ocasiones de gol, pero el simple hecho de ver a los jugadores corriendo y luchando cada balón, bien que merecía pagar la entrada. No hablo de jugadores como Vicente o Bordi, por quienes siento una especial debilidad pues luchan cada balón como si fuera el último con independencia de que luego puedan tener mayor o menor fortuna en sus acciones. No. Hablo de 'los otros'. Hablo de un Rodri que ayer se destapó como el mejor del partido, de un Saavedra seguro atrás, que incluso sacó bajo palos un balón que se colaba con el tiempo ya cumplido. Hablo de Javi García, de Nené, que lo intentó, de Joyce, muy seguro atrás. En definitiva, de un equipo que adecentó su mal juego colectivo con grandes dosis de echarle cojones. Y a eso, tras lo visto ayer, no nos gana nadie.
Por cierto, no quería despedirme sin leerle la cartilla el 'Etoo' del equipo.
Cuando a uno lo llaman para jugar, va y juega. Pero no a la de tres, ni a la de cuatro, ni después de mandar a Pedro Pérez a tomar por donde amargan los pepinos. Cuando a uno lo llaman para salir tiene que dar gracias de poder defender los colores del Granada aunque sólo sea cinco minutos y salir a quemar el cesped. Si no quieres, no lo hagas ya por respeto a la afición, ni tan siquiera por respeto a tí mismo, sino por respeto al resto de tus propios compañeros, que ayer hicieron un esfuerzo extraordinario para conseguir los tres puntos.

2 comentarios:

Jose dijo...

Felicidades!!!

Anónimo dijo...

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