03 septiembre 2006

No pudo ser

No pudo ser. Esa es la única explicación que le encuentro al enfrentamiento de esta noche contra el Cartagena. Una lástima, porque el Granada gozó de mas ocasiones y de mas juego, pero no pudo hacer sangre y el partido terminó con un empate a un gol que dejará mas que satisfechos a los cartagineses, pero que no sirve para las aspiraciones de un Granada que luchó por la victoria y se encontró con un empate en el minuto noventa.
El Granada jugó de tú a tú contra el campeón de la pasada temporada y dió señales de vida tras el fiasco del pasado miércoles. La diferencia entre el equipo de esta noche y el de la Copa de S.M. el Rey es abismal. No cabe otra interpretación.
En cualquier caso, y aunque el empate es un premio menor para lo que se mereció el equipo rojiblanco, deja a las claras las intenciones del equipo, que no son otras que complicarle las cosas a los gallitos de la categoría y estar en lo mas alto de la tabla cuando termine la campaña.
El Cartagena no pudo imponer su juego contra el equipo granadino, lo que quedó plasmado en el marcador a eso de la mitad del segundo tiempo, cuando Bordi, a pase de Nene, corrió la diagonal con el balón en el pié para cruzárselo a un portero vendido que nada pudo hacer ante el zambombazo del tanque. Menuda garra que tiene este tío. Seguro que nos va a hacer cantar muchos goles a lo largo de la campaña.
Pero mucho antes, durante el primer tiempo, ya había avisado Palacios con una internada desde el centro del campo hasta las inmediaciones del área chica, dejando sentados a todos cuantos le salían al paso excepto al último defensa, que le arrebataba el balón en claro penalti ante un árbitro que miraba al tendido para no pitar la pena máxima.
Como digo, el Cartagena nada pudo hoy hacer ante los pupilos de Visjnic ni ante una afición que llenaba las gradas de Tribuna y algo mas de la mitad del Sector B. Los fondos también estaban poblados, sobre todo el del córner frente al marcador, junto al Sector A, donde no dejaron de cantar salvas al linier. Por cierto, nefasto el calvorota, que no vió un sólo fuera de juego en el ataque cartaginense y lo quiso compensar en el segundo tiempo pitando los que eran y los que no, perjudicando al Granada de forma clamorosa. Hay gente que está en el mundo porque tiene que haber de todo, y este parece ser el caso del linea. Tampoco el árbitro estuvo fino. ¿Os suena la cantinela?.
En fin, que ya con el tiempo cumplido, y tras un libre directo por juego peligroso al borde del área, un tiro que no parecía tener demasiado peligro era desviado por Saavedra lo justo para que Gustavo no pudiera hacer nada. Ya en el descuento, otro penalty, este algo menos claro, que el árbitro no se atrevió a pitar, todo lo contrario, sacaba tarjeta amarilla al atacante granadinista.
Fin del encuentro y todos a casa con el amargor en la boca de haber perdido dos puntos cuando el partido parecía mas que resuelto.
No pudo ser.

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