15 octubre 2006

Juego, goles y al final, palos.

Hoy si que se ha visto a un equipo con ganas y con garra.
El partido ha sido eléctrico, aguerrido, de ida y vuelta, con muchísimos acercamientos a una y otra área. Un partido para la afición.
Todo empezó muy bonito, con hermanamiento de aficiones, suelta de unos globos rojos, verdes y blancos, aplausos al nuevo patrocinador, muchos rollos de papel al inicio del partido, e incluso algunas vengalas, por lo menos en el fondo de las peñas Granadinistas, humo en el de la afición del córdoba. Hola fondo Norte, hola fondo Sur, las peñas Granadinistas gritando ¡Córdoba! y las Cordobesistas gritando ¡Granada!, tambores, trompetas y un ambientazo de partido de primera división. Hasta el pitido inicial. Se acabaron los cánticos 'suavones' y cada uno a animar a los suyos, como no podía ser de otra forma.
Ambos equipos saltaron al terreno de juego con ganas de llevarse los tres puntos a casa y todos lo agradecimos. Como digo, un partido muy eléctrico, muy vertical, con muchas ocasiones, y para muestra un botón: balón robado por el último defensa a un jugador cordobesista cuando Gustavo ya estaba superado y remate sacado bajo los palos con el portero del Córdoba batido. Y todo esto en apenas cinco minutos.
El primer gol vino precedido de una acción en que un jugador visitante se quedaba tendido en el terreno de juego, lo que no impidió que el Granada siguiera tocando y haciendo su contragolpe, tikitakatikitaka y el balón a la red. Indignación en la afición y jugadores del Córdoba, pero señores, seamos serios, ni la jugada terminó con el futbolista tendido en el terreno de juego ni tirar el balón fuera es de lo que se habló en la famosa reunión de dirigentes del Grupo IV. Acciones como éstas conseguirán que se acabe con el rollo ese tan socorrido de tirarse al suelo cuando te atacan.
Lejos de conformarse con el marcador favorable el Granada siguió jugando al ataque, a lo que el Córdoba respondió, y es de agradecer, con tanta o mas intensidad que a lo largo de los minutos precedentes.
Y así, dos ataques del Granada dudosamente cortados dentro del área, ante el clamor popular y un árbitro que no pitaba nada. Por cierto, ambas jugadas en las narices del córner donde se agolpaban los aficionados cordobeses. Córner al que, por cierto, cayeron algunos objetos lanzados por algunos blanquiverdes con la consiguiente bronca e indignación rojiblanca.
Fin del primer tiempo con bronca al árbitro por los posibles penaltis no sancionados.
La segunda mitad fué otra historia, sobre todo durante los primeros diez minutos, con un Córdoba lanzado al ataque que dejaba al Granada contra las cuerdas. Pero el Granada se repuso y volvió a dar la cara, lo que no evitó el empate en una desafortunada jugada en la que la defensa no logró sacar el balón de las postrimerías del área defendida por Gustavo, que poco o nada pudo hacer para evitar que el gol visitante subiera al marcador del que, por cierto, debería borrarse ese logotipo que tanto daña la vista de la afición granadina.
En fin, que con el empate el partido comenzaba nuevamente. El Granada atacando y el Córdoba contragolpeando. Y en una de éstas, un córner que Nene botaba al primer palo ante la atenta mirada de tres jugadores del Córdoba que calentaban justo en ese banderín. Rechace de la defensa cordobesista y nuevo saque de esquina, esta vez, con los suplentes del Córdoba mas subidos si cabe sobre el cogote de Nene. Uno de ellos, el número 15, sería el protagonista de la jugada mas estúpida que he visto en los últimos años. Tanto quiso molestar en el saque que no se le ocurrió mas que ponerse a estirar con el pié sobre el mismo vértice del campo. Y no será por que no se lo advirtió primero el linier y luego uno de sus propios compañeros, que sin éxito le tiraba de la camisa para que sacara el piececito. Pues no. Tanto se empeñó en estropear el saque que el árbitro le colocó la amarilla sobre las narices. Debe ser de los pocos jugadores a los que les hayan sacado tarjeta durante el calentamiento. Todo un logro. Ya se puede imaginar uno lo que iba a pasar acto seguido: ¡TONTO!, ¡TONTO!, ¡TONTO!. Si alguna vez la afición del Granada ha estado unida, ésta ha sido una de ellas.
Pocos minutos después el Córdoba se quedaba con diez, lo que no es de extrañar porque contra el Granada hay que hacer muchas faltas para cortarle el juego cuando juega como hoy. Y aquí vino de nuevo la pájara. No me explico qué le pasa a este equipo que no sabe jugar contra diez. Y eso que Visjnic no dudó en darle un carácter mas ofensivo aún al equipo, pero nada. Afortunadamente todo se disolvió a falta de pocos minutos para que se cumpliera el noventa, cuando por fin el de amarillo se decidió por pitar un penalti de los que no dejan lugar a la duda. Gol de Josemi, celebración torera y la grada enfervorizada. Cuatro minutos de descuento y tres puntazos para la hucha ante uno de los clarísimos candidatos a jugar las eliminatorias por el ascenso.
Bordi, como siempre, sobervio y amarilla; Nene, estupendo; Salva, mucho mejor que la semana pasada; Gustavo, qué decir; Juanjo: marcó el primer gol y provocó el penalti del segundo; Josemi, la revolución; Palacios, a ráfagas; el bloque, muy compacto. Un gran partido del conjunto.
Y aquí se terminaron los hermanamientos de aficiones. Porque, si bien su equipo se ha portado como un equipo de superior categoría, algunos de los aficionados cordobesistas bien merecerían estar viendo partidillos en campos de tierra. Una vergüenza que ante la mirada cómplice de decenas de cordobesistas un gilipollas se dedicara a amedrentar a todos los que nos disponíamos a abandonar el campo, bandera en mano cómo si el mástil fuera una lanza. Afortunadamente la policía nacional llegó justo a tiempo y el payaso se llevó dos porrazos en el costado de los que seguramente se va a acordar durante varios días. Por si alguien piensa que al tipo éste le habían calentado los aficionados del Granada, sólo decir, que tras conseguir quitarle la bandera para que no siguiera soltando la lanza, no sólo no se le dió lo que hubiera merecido, sino que se tiró el mástil y se le devolvió la tela.
Pues no. Se conoce que no era suficiente con la buena fe de los granadinistas. Minutos mas tarde, ya junto a la pequeña gasolinera que flanquea el Palacio de Deportes, un Seat León de color negro abandonado a toda prisa en mitad de la calle con un golpe en la puerta del maletero y otra en la del conductor. Nueva actuación de la policía nacional, cuando el daño ya estaba hecho, amenazas de los cordobesistas hacia todos los coches que pasábamos por allí, e incluso burlas hacia el dueño del coche, recordándole que lo llevaba abollado.
Una auténtica lástima que un partido de fútbol termine de esa manera por culpa de una pandilla de indocumentados a los que la policía nacional debería haber llevado escoltados hasta los autobuses, tal y cómo se hizo cuando el Guadalajara vino a disputar el partido decisivo de la fase de ascenso. No quiero decir con esto que todos los aficionados del Córdoba se hayan comportado mal, todo lo contrario, seguramente han sido sólo unos pocos, pero por lo que yo he visto, esos pocos eran bastantes.
Ya veremos el recibimiento que nos dan éstos en Córdoba cuando toque jugarse el partido de vuelta. Como para atreverse a ir al fútbol con un niño pequeño, sabiendo que te puedes cruzar con algun majadero de éstos.
Por cierto, que no quiero quedarme sin denunciar algo que me ha parecido inaudito: Cuando comenzaron los golpes contra el coche había una grúa retirando un vehículo de la zona para salida de emergencia o aparcamiento de minusválidos (no estoy seguro) que hay justo entre Los Cármenes y el Palacio de Deportes. Pues bien, además del gruista, como es lógico había uno de estos policías locales que cuando los ves sabes que nació para poner multas. Seguro que todos sabeis a lo que me refiero. El caso es, que como digo, allí estaba el tío poniendo su multita cuando se le acerca una pareja a advertirle que pocos metros mas arriba están a punto de agredir al conductor del coche. ¿Saben la respuesta del policía local?: "Decírselo a esos", señalando con el dedo a los nacionales que subían la calle acompañando al resto de aficionados cordobeses. Con dos cojones, decírselo a esos, que yo tengo que poner mi multita y al tío del coche que le den por saco.

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